Siempre he considerado el coleccionismo retro como algo que puede unir a la gente, algo con lo que poder disfrutar y al mismo tiempo compartir, no solo momentos, si no también conocimiento, experiencias y descubrimientos, o al menos así era en gran medida hace unos poquitos años.
No sé exactamente en que momento nos hemos roto, porque sin duda alguna estamos rotos y divididos en bandos, y no hablo de bandos de Sega o Nintendo como cuando eramos críos, si no de algo mucho más serio, donde cada uno de ellos quiere imponer su forma de coleccionar.
Ahora este circo se resume en estos puntos tan absurdos:
– Ya no sirve eso de disfrutar emulando, porque si juegas así es porque eres pobre
– Tampoco puedes tener consolas con Everdrive porque entonces no eres coleccionista
– Si coleccionas videojuegos completos o precintados seguramente serás un especulador
– Y por supuesto si solo tienes cartuchos sueltos eres un acumulador
Da igual lo que hagas, porque siempre tendrás a alguien soplándote la oreja dándote lecciones de moral, haciendo que esto de coleccionar termine resultando incómodo, igual de incómodo que averiguar que cojones es un «coleccionista por amor» y en que punto puedes empezar a serlo. ¿Quizás comprando solo cartuchada para jugar?, ¿comprando solo precintados?, ¿graduando?, ¿como cojones nos ponemos de acuerdo?, porque según el punto de vista, puedes ser un acumulador, un especulador o vete tu a saber que cosas más.
También tenemos que jugar con el parámetro de la envidia, que es algo curioso porque cuando ven tu colección siempre hay alguien que termina insultándote, pero nunca es por envidia, jamas de los jamases verás a alguien en este mundillo decir que te tiene envidia, porque solo te insulta por deporte y porque considera que eres un especulador, un pobre o un acumulador, según del tipo de perfil que otorgue el insulto, pero la envidia nunca está presente, ni aunque sea por un solo videojuego. Curioso.
Dentro de este circo también tenemos a los hipócritas de los precios, aquellos que te insultan cuando te gastas un dinero descabellado en un videojuego llamándote retrasado, diciéndote que estás fomentando a la especulación, pero sin embargo esos mismos son los que venderían un videojuego a precio de mercado actual y no ha precios de hace 20 años, porque si me dices que venderías un The Punisher de Mega Drive por 50€ sin duda el retrasado eres tú, o al menos serías el único retrasado que no mira por su bolsillo. Supongo que lo de especular solo pasa cuando lo hacen los demás.
También tenemos al coleccionista elitista, que se considera superior porque lo que tiene en sus estanterías es lo más exclusivo del mercado y solo el lo puede tener por diversos motivos. Por supuesto el elitista también recibe insultos y demás vejaciones del otro bando que además de elitista lo suelen llamar también especulador, porque supuestamente está esperando el momento oportuno para venderlo todo.
Y todo este circo lo podemos ver gratuitamente en YouTube, Twitch, Instagram, X y en cualquier otra red social. En todas ellas vas a ver confrontaciones de todo tipo y de cualquier bando, aunque lo más habitual es verlo hacia influencers que no voy a nombrar, pero que si estás metido en este mundillo, sabes de sobra quienes son. Estos influencers tienen sus seguidores y detractores, aunque curiosamente los detractores suelen ser los primeros en empezar una guerra, principalmente porque no les gustan ciertos comentarios, opiniones o actuaciones de estos influencers. Otro detalle curioso de los detractores es que suelen ser una minoría en comparación de los seguidores. Puede que esto cambie algún día, y puede que todos los seguidores no sean tan afines en cierto momento, pero los números son los números.
Llevo un par de semanas dándole vueltas a todo este circo, circo donde yo he estado metiéndome en guerras defendiendo mi postura ante la especulación, el elitismo, la bajada de precios y otros muchos puntos interminables. Lo reconozco.
No sé si simplemente ha cambiado mi forma de pensar, mi forma de ver el coleccionismo o es que mi colección a tomado cierta forma, pero ya no puedo lidiar más guerras en este circo.
Ya no puedo gastar energía en ver si bajan o suben los precios, si los juegos de NeoGeo AES se venden o no, o si aparecen nuevos especuladores. No creo que sea sano para la cabeza cuando realmente son cosas que ya no me importan, cuando además estoy siendo uno de tantos hipócritas, porque he criticado cosas y actitudes de las que yo formo parte, porque yo también tengo juegos precintados, tengo juegos completos y cartuchada, tengo NeoGeo AES y otras cosas para llamarme elitista sin problema alguno, y también me gasto el dinero que me apetece sin pensar en la especulación, principalmente porque el dinero es mío y yo decido que hacer con el.
Tampoco puedo seguir mirando con lupa a los influencers porque el gasto de energía se multiplica, que si lo pensamos fríamente, ellos están trabajando, puede que algunos más que otros, y estamos de acuerdo en que en cierto momento puede parecer más ético o menos, pero si no me gusta alguno de ellos o algún comportamiento, solo tengo que cerrar la ventana.
Me da igual si un inflencer se gasta 900€ en un consola y 5000€ en videojuegos, porque el dinero es suyo, el canal el suyo y el decide como atraer a la gente que al fin y al cabo le da de comer.
También me da igual si otro influencer se compra una casa vendiendo videojuegos, porque los videojuegos son suyos, los pagó con su dinero y de hecho en su momento ya dijo que se compraría una casa con esos videojuegos, así que el que avisa no es traidor, además, la gente fue libre de comprar a los precios que el dispuso.
De igual forma también me da igual si otro influencer está al borde de la mierda y decide intentar vender cartas de Pokemon porque necesita más dinero, o si la tienda de la esquina sube o baja precios o se recorre media España comprando material, tienda que al fin y al cabo paga impuestos y sueldos.
Y por supuesto me da igual si alguien gradua un videojuego para intentar revenderlo al doble de su coste de mercado.
A mi ya me da igual todo eso, y mi consejo es que al menos intentes hacer que te de igual, porque te vas a sentir de puta madre y te vas a ahorrar un montón de energía, la cual la puedes gastar en cosas más útiles.
Y no, no estoy defendiendo a nadie, simplemente estoy cansado y también siento que me he equivocado al formar parte de estas guerras, de tener que elegir un bando, de los dimes y diretes y de señalar con el dedo. Ahora voy a disfrutar del retro de la forma que yo quiera, sin tener que justificarme ni pensar en que bando estoy, si compro para jugar más o jugar menos, si quiero sentirme elitista, o si compro caro o compro barato. Yo no impongo nada a nadie, y nadie me va a imponer nada a mi. Dejemos ya las putas lecciones de moral, seamos libres.
Un saludo.





